9 de noviembre de 2007

Finalistas GH9

Creo que ya tengo mis finalistas (que conste que lo son desde hace tiempo): Amor, Melania y Rodri y si no hay ninguna hecatombe rara que altere el espacio tiempo habitual (es decir, que cuando la manecilla grande esté en el 8 y la pequeña en el 12 casi todo el mundo esté en el curro y que la Milá siga sorprendiendonos con sus estilismos cada jueves) esty seguro de que será así (caída a los infiernos de la Ciegamáscalientequeunaplanchayquetodolove incluida!)
Por cierto, mañana me piro a a Madrid (huyendo de las fiestas de Benidorm) y no estaré de cuerpo presente hasta el martes (mínimo). Os echaré de menos pero Antonia SanJuan y sus "Hijos de su madre" (y el rastro... y un nuevo after... y pasear por la gran via...) me reclaman. Ya os contaré.

Pete Doherty

En exclusiva, una instantánea de Pete Doherty (en la que se aprecia la claridad de razonamiento y su facilidad de palabra). Ains, como tranquiliza saber que no vive cerca de mi casa.
El músico británico Pete Doherty podría ir a la cárcel despúes de que The Sun haya difundido un vídeo, hecho con un teléfono móvil, donde el cantante aparece inyectándose grandes cantidades de droga.
Las imágenes confirmarían que el músico de 28 años no ha superado, tras un largo tratamiento de rehabilitación, todas sus adicciones por lo que las autoridades han recomendado su encierro inmediato "por su propio bien".
El vídeo, grabado justo después de la ceremonia de entrega de los MTV European Music Awards en Alemania, muestra al cantante reclinado en el suelo, sosteniendo una aguja con la boca y haciendo bromas mientras llenaba una cuchara con heroína.
"El chef está listo", exclamaba Doherty mientras un compañero lo grababa durante 1 minuto y 14 segundos con la cámara de su móvil.
Doherty ha sido advertido en repetidas ocasiones de que debe dejar su adicción a la heroína o pronto terminará en prisión, sin embargo el rockero prefiere la vida desenfrenada

5 de noviembre de 2007

Un anuncio incómodo

Con la amenaza cada vez más fuerte del cambio climático y la alarmante incertidumbre del futuro del planeta como telón de fondo, Digital+ y Greenpeace han reunido a los más destacados creativos de nuestra publicidad en una campaña sin precedentes: "Un anuncio incómodo".
Es una iniciativa con la que se intenta influir, a través de la publicidad, en el cambio de valores necesarios para que nuestra sociedad haga las paces con el planeta. Para ello, Rafa Antón, Alberto Astorga, Ángel Torres y Lucas Paulino, Carlos Holemans, Andrés Martínez, Fabio Mazía, Toni Segarra y Julio Walovits, Julián Zuazo y Antonio Morales han creado su particular visión, a veces irreverente y gamberra, de la publicidad que veremos dentro de veinte años en un mundo marcado por el cambio climático.
El resultado es un material sorprendente, ocho spots repletos de humor, originalidad y audacia. Una sucesión de productos imposibles, situaciones hoy inimaginables que sólo caben en las mentes más brillantes de nuestra comunicación.

Éxtasis

Con toda certeza, el orgasmo escultórico más famoso que se conoce es el del Éxtasis de Santa Teresa de Bernini (y diga lo que diga la santamadreiglesia, esta mujer no estaba en estado de contemplación mística, sino pasándoselo de puta madre.
Bernini estaba por aquel entonces de capa caída, se le había acabado el mecenazgo papal y el trabajo escaseaba, así que cuando el cardenal Federico Cornaro le ofreció construir una capilla funeraria para su familia en la iglesia de Santa Maria della Vittoria (Roma), el escultor se propuso realizar la mejor obra de su vida. Y lo consiguió.
Es sin lugar a dudas el ejemplo más perfecto de arte barroco: dinamismo, captación del instante, claroscuro, teatralidad... de hecho la capilla es un pequeño teatro en sí misma.
En el centro, sobre el altar, hacen su aparición estelar las figuras de Santa Teresa y el ángel, iluminados magistralmente por una claraboya invisible que deja caer un impactante chorro de luz dorada sobre los protagonistas.
En los laterales de la capilla nos encontramos con dos palcos en perspectiva, a los que se asoman los miembros de la familia Cornaro al más puro estilo voyeur, contemplando y comentando la escena.
Pero sin duda, lo más atrayente de todo el conjunto son las figuras de la santa y el ángel, y en concreto la inquietud que produce contemplar una escena religiosa tan descaradamente erótica.
¿Era consciente Bernini de lo que estaba haciendo?... Pues probablemente, no nos engañemos. Aunque según las crónicas debía ser bastante meapilas. Lo que sí sabemos es que para hacer la obra se inspiró en las descripciones que hizo la propia Santa Teresa de sus éxtasis místicos (por llamarlos de alguna manera, ejem):
“Quiso el Señor que viese aquí algunas veces esta visión: veía un ángel junto a mí hacia el lado izquierdo en forma corporal [...] No era grande, sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido que parecía de los ángeles muy subidos, que parecen todos se abrasan. [...] Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces, y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor, que me hacia dar aquellos quejidos; y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal, sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento.”
Por muy santurrón que fuera Bernini, no tenemos constancia de que se le apareciesen también estos “ángeles”, y por tanto no debía tener ni la más remota idea de como reacciona el cuerpo humano en este tipo de situaciones. Y claro, después de leer los gozos y deleites que le producían a la santa estas “apariciones”... ¿qué mejor forma de representar dicho “estado espiritual” que mediante un orgasmo?
La sobreabundancia de telas y pliegues en movimiento nos dan la pista de la enorme agitación “interior” de la castísima santa. La delicadeza de sus extremidades, con una mano desfallecida y la otra intentando asir algo inexistente, un pie apoyado en la roca y el otro colgando inerte, con los deditos ligeramente levantados, en tensión, la rodilla izquierda apretada contra la piedra (que en teoría es una nube), los ojos cerrados, la boca entreabierta... ¡aaah, sigue! ¡no pares!
Y el cabroncete del angelito, con esa finísima tela pegada al cuerpo que más que tapar enseña, mirándola con la sonrisita pícara de “hayquévercomoseloestápasandolatía”, levantándole con gesto sutil la ropa, preparado para clavarle la “flecha”... Pues eso. Que un orgasmo. Y no se hable más. P.D. La obra debió tener bastante éxito, porque unos años después le encargaron otra santa en éxtasis, la Beata Ludovica Albertoni (en la iglesia de San Francesco a Ripa, Roma). La manita apretándose el pecho no tiene precio...