ETAPA PREVIA (indispensable): La verdad es que no tengo muchas ganas de juerga hoy. Una copita, y me voy pa casa…
ETAPA 1:
Un trago leve en un vaso pequeño (hay que engañarse).
ETAPA 2: UN TRAGO TRAS OTRO EN VASO LARGO: 2.1 Fusión de la sangre con el alcohol.
ETAPA 3:
EXALTACIÓN DE LA AMISTAD:
3.1 Mutuas gracias y virtudes (eres un cachondo, qué buen@ estás…)
3.2 Te quiero como a un herman@
3.3 Antes me caías mal, pero ahora…
3.4. Eres un tí@ de puta madre…
ETAPA 4: CANTOS ALEGÓRICOS Y BAILES REGIONALES
ETAPA 5:
LAS VERDADES Y LOS ME CAES BIEN.
ETAPA 6:
AUMENTO DE LA TEMPERATURA Y ACOSO SEXUAL:6.1 Auto presentación con desconocidos6.2 Llamadas reveladoras a l@s ex: ‘No puedo dejar de pensar en ti’6.3 Miradas de acoso a todas las chatis del lugar.
6.4. ‘Manos largas’ (o sea, cierta tendencia a volverse ‘pulpo’)
6.5. Repentino impulso por darse ‘un piquito’ con todo lo que se mueve por los alrededores.
6.6. Obsesión superior a la normal por las conversaciones de sexo.
6.7. Mítico ‘Hoy mos la xupan fijo’ tantas veces repetido.
6.8. Sensación ‘Follarín de los bosques’
ETAPA 7:
REVELACIÓN DE LA VERDADERA PERSONALIDAD:
7.1 El chistoso (normalmente, con chistes ya contados unas 500.000 veces)
7.2 El superdotado (en cualquier aspecto q se pueda imaginar)7.3 El políglota ( o destrozador de diversos idiomas…)7.4 El corriente (la minoría, por desgracia)
7.5 El viajero (’pos cuando yo estuve en….’)
7.6 El oprimido (por familia, sociedad, jefes, etc)
7.7. El incomprendido (’mi mujer no me entiende, y bla, bla.bla….)
ETAPA 8:DEGRADACIÓN DEL IDIOMA: 8.1 Sadud pod da amiztá8.2 Pazamé eza coppa 8.3 Addiba, abajo, ad centro y padentro…. 8.4 Caxoooorraaaa!
ETAPA 9:Vituperios en contra del Clero y el Estado
ETAPA 10: AUTOSUFICIENCIA MORAL Y ECONÓMICA: 10.1. Estoy de puta madre 10.2. Yo pago 10.3. Yo conduzco 10.4. Tengo un punto buenísimo10.5. LLevo la porra que parto almendras n lo arto un flan
ETAPA 11:
DESPLAZAMIENTO O TRANSMISIÓN DE LA CULPABILIDAD: 11.1. Es culpa del puto garrafón ese (qué curioso, SIEMPRE te han dado el garrafón a la 6ª copa o así, nunca en la primera) 11.2. Es el hielo, algo raro tenía 11.3. Que me pusisteis en la copa, cabrones. 11.4. Coño, es que estoy tomando antibióticos y no me acordaba.11.5. Si es que tenía que haber cenado, que sin comer no se puede beber…
ETAPA 12.REPENTINA PERDIDA DEL EQUILIBRIO 12.1. ¿Quién coño habrá puesto esa columna ahí, me cago en la leche? 12.2. Vaya mierda de acera, la culpa d los arkitektos q ahorran n losas.
ETAPA 13.
DESTRUCCION DEL INMUEBLE
13.1. Vaya, hombre, se han caído 4 copas…
13.2. Dios, yo kiero esa señal d tráfico pal piso.
ETAPA 14: DIFÍCIL DESALOJO DEL INMUEBLE
14.1 Yo no me quiero ir, este lugar si yo quiero lo compro.
14.2. ¡Si es temprano!
14.3. Que no, que no, que yo estoy muy bien… 14.4. Otra copita y nos vamos…
14.5: ¿Pero por qué coño han quitado la música?
ETAPA 15:
TAQUICARDIA Y DELIRIO DE PERSECUCION
ETAPA 16: AMNESIA, CRUDA REALIDAD Y JURAMENTOS POSTERIORES: 16.1 ¿Que me besé con quién?16.2 ¿Que me acosté con quién?16.3 ¿En serio? no me acuerdo de nada…… 16.4. Tengo un agujero negro en mi vida…. 16.5 ¿Pero estaba ahí ese tí@?16.7. ¿De verdad tnía bigote y tnía la cara hexa a pelotazos?
ETAPA 17: RECUENTO DE LOS DAÑOS.
17.1 ¿Y mi móvil? 17.2 ¿Quién me quemó la chaqueta con un cigarrillo? 17.3 ¿Y esta ostia? 17.4 ¿Y las llaves?17.6. ¿Cómo he llegado a casa? 17.7. Me han robado el bolso, o la chaqueta, o ….. 17.8. Joder, qué dolor de cabeza… Y la más grave: 17.9: ¿QUIÉN COÑO ES ESTE TI@ QUE ESTÁ EN MI CAMA?y aun mas grave:17.10. ¿Q coño hago yo cn un condón n l culo?
ETAPA 18.NO VUELVO A BEBER… (CLASICO) Con su variante: 18.1. ‘Yo ya no salgo más’.
Nada más llegar al barco me bastó una palabra para tropezarme con mi propia alma cuando se me cayó a los pies: IMSERSO. Una cosa es colarse haciendo trapicheos con los papeles, y otra es perderlos directamente. Lo único cierto del crucero que me había contado El Príncipe es que más de la mitad de los viajeros eran mujeres sin pareja. Íbamos a estar dos semanas acosados en un barco de jubiladas viudas.
Lo primero fue ir a cenar. Se nos sentaron en la mesa un par de adorables ancianas. No teníamos nada en contra de ellas, pero es que eran el claro ejemplo de que vivir mata lentamente. Si hubieran tenido 20 años menos, aún les sobrarían otros 30. Tenían más arrugas que un saco de uvas pasas, y tras darme un par de pellizcos en el muslo y hacernos ocho comentarios picantes, empecé a dar indirectas para hacerle ver que no estaba interesado en ligar con ellas... Mirada huidiza... contestaciones con monosílabos... solicitar la orden de alejamiento...
En cuanto acabé de cenar fui corriendo hacia el camarote para atrincherarme allí, cometiendo el error de coger el ascensor. Menudo acoso. Si no fuera por los evidentes impedimentos biológicos, se diría que todas esas señoras estaban en celo. Y aún tuve que refugiarme un par de veces en un baño de caballeros antes de llegar. Lo siento por el pobre señor que se olvidara la alianza en el lavabo, pero me la apropié. No me iba a quitar ese anillo ni aunque el crucero recalara en Mordor. Hombre, no iba a ser un medio 100% efectivo para evitar los ataques de esas señoras, pero al menos para mí la pareja es sagrada. Yo personalmente nunca esperé menos de 24 horas para cepillarme a la ex de un colega.
Cuando El Príncipe volvió a la habitación por la mañana, nos fuimos en bañador a tomar el Sol en cubierta. Tras el sobeteo de culo de la noche anterior, a estas señoras les había quedado claro que no llevaba cartera ni dinero. Pero no me gustó el detalle de esa anciana que me metió un billete de cinco euros por la gomilla del bañador mientras me guiñaba un ojo. Definitivamente El Príncipe tenía un par de cosas que explicarme sobre la noche anterior.
Se había propuesto sacarse un dinerillo en el viaje a base de trapichear. Vale que alguna de las jubiladas tenía toda la cara de ser una destiladora de anís con patas... pero la maría que les había vendido no era precisamente María Brizard. Y si mal me parece que a los abuelillos les vendiera Smarties azules diciéndoles que eran Viagras, lo que hizo que un escalofrío recorriera mi cuerpo fue cuando me dijo que se había dedicado a hacer sesiones de striptease en los camarotes de las abuelillas. Y que esa noche haría una actuación en nuestro camarote. No recuerdo sufrir una sensación de desasosiego tan grande desde que oí que Enrique del Pozo y Camela habían grabado una versión a dueto de la Gallina co-co-ua...
El Príncipe tiene la cara perfecta para un programa de radio. Cuando repartieron las caras, a él le tocó cruz. Y de cuerpo... Las únicas veces que ha tocado un balón, una raqueta o una bicicleta, son las veces que las ha cogido en el Hipercor para asegurarse de que robaba la más cara. Y se nota. Pero en este barco el público era de fácil contentar, porque además, lo que no sabía yo era que El Príncipe la tenía como un calcetín lleno de arena. Se ve que de pequeño su hermano dormía en la litera de arriba y por eso siempre tuvo problemas de espalda.
Media hora antes de lo acordado, ya había más gente en nuestro camarote que en el comedor de Harry Potter. El camarote de los Hermanos Marx, una puta mierda en comparación con el nuestro. Comencé a sentirme más intranquilo que en el bautizo de un gremlin, y con gran esfuerzo conseguimos echarlas de allí. Las manos colándose por la puerta entreabierta, y los gritos que procedían del pasillo me hicieron sentir como si estuviéramos grabando REC 3.
Nos pasamos el resto del viaje montando barricadas en la puerta del camarote. No salimos de allí hasta que se acabó el crucero y sobrevivimos alimentándonos de tranchettes, mortadela y todo lo que el amable camarero del restaurante nos pudo meter por debajo de la puerta. Tras este viaje sólo pido una cosa: dios, si el día de mañana me quitas las fuerzas... ¡quítame también las ganas!
No teníamos mucho presupuesto, así que lo llevamos a un local de strip-tease que dejaba mucho que desear. Había por las esquinas pelusas que parecían cobayas, y en el baño, lo que inicialmente parecía ser un montón de pelucas de las strippers, resultó ser una rata que le echas una túnica por encima y es completamente el maestro de las Tortugas Ninja. El barman tenía por lo menos 10 dioptrías de antipatismo y más mala cara que un chino matado a pellizcos. Y la media de edad de las chicas... digamos que la única del garito que aparentaba tener algún año menos de los que tenía era la botella de whisky de 12 años... Vamos, que el sitio probablemente tenga tres lorzas en la Guía Michelin.
La publicidad del garito anunciaba la participación de 10 esculturales bailarinas vestidas con 4 trajes impresionantes. Prometían un espectáculo de cine, pero lo más cercano a eso era el culo en cinemascope de la bailarina. Viendo al resto de chicas que pululaban por allí, nos quedó claro que ya que a la bailarina le había resultado imposible adelgazar, le había pedido a dios que engordaran todas sus compañeras de trabajo. Además, se veía que la chica tenía mucha soltura, se diría que tenía más tablas que el arca de Noé. Pero en una bailarina, la experiencia casi nunca es un grado. Con ese cuerpo y esa cara, la cogen para Cambio Radical y se aseguran dos temporadas de operaciones.
Como anda pelado como el culo de Luis Aragonés, le pareció estupendo cuando su novia le propuso ir a pasar unos días a la playa al apartamento de sus padres. Pero al entrar en el piso se le puso una cara que sugería que lo que más temiera que le sucediera, fuera lo que fuera, ya le había sucedido. Efectivamente, nadie le había dicho que los suegros iban a estar con ellos.
Si exceptuamos una operación a corazón abierto, o el primer intento de un saltador de esquí, pocos momentos más delicados hay en esta vida que el irse de vacaciones con los suegros. Y además, los suegros de El Analfabeto son de los que se casaron hasta que la rutina los separara: un coñazo. El padre es Guardia Civil, más de derechas que el grifo del agua fría, y la madre es ama de casa, y hay que decir que vivieron felices durante 20 años... y luego se conocieron.
El suegro resultó que roncaba como una hormigonera derrapando. A su lado, un oso cavernario era Winnie de Pooh. El Analfabeto apenas conseguía dormir en toda la noche y encima a las ocho de la mañana tenían que estar cogiendo sitio en la playa. El Analfabeto no es alguien precisamente con ansias por hacer cosas: he visto a toros apuntillados con más vidilla que él... Con decir que si algún día El Analfabeto se había levantado pronto, fue más que nada para poder estar más tiempo sin hacer nada.
Tras muchos días de no pegar ojo, una noche El Analfabeto decidió hacer un movimiento: enrocarse en el mueble bar y hacerle un jaque mate a la botella de whisky. A cada copazo que se metía, en el palo del cubata le ponía un "sigue rascando". Al volver a la habitación, cualquiera que hubiera cambiado unas palabras con él, se hubiera convertido en bebedor pasivo. Por fin pudo dormirse y tuvo un agradable sueño heroico de 3 rombos que incluía a su novia.
Se despertó sin ropa interior y en la cama del suegro, abrazando su ausencia en el colchón, quien seguidamente entró en la habitación trayéndole el desayuno con la mejor de sus sonrisas. La situación era muy delicada, porque su suegro no era agresivo, era curioso: solía dedicarse a matar a gente para ver si morían. De hecho en el cuerpo siempre le había llamado El Refranero, por aquello de que "al pan, pan, y el muerto al hoyo". Y ahora resultaba que en realidad era más suave que el culito de Mimosín.
El Analfabeto consiguió inventarse una excusa para volverse ese mismo día. El "hasta que nos volvamos a ver, si es que no nos vemos antes" guiñándole el ojo que le había dedicado el suegro al irse no lo dejó muy tranquilo. Ya está buscando excusa para no ir a la cena de Navidad, y desde entonces no para de tener pesadillas en los que un guardia civil le mete un puro, y los puntos, en vez de quitárselos, se los tienen que dar con aguja e hilo...

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Así que siguió su periodo de convalecencia en casa. La verdad es que El Sol no es un tío que se haga querer. Es una de estas personas en las que puedes depositar tu confianza, pero eso sí, no esperes que te dé ningún interés. Es bastante ruin y muy agarrado. Cuando le pides algo, lo único que te da es la espalda. Así que durante las primeras semanas el único que llamó a su puerta fue el del Círculo de Lectores, que el pobrecito sufrió dos paradas cardiorrespiratorias cuando abrió la puerta y lo vio. Pero el tío, muy profesional, no cejó en su empeño hasta que le hizo socio.
Un día fuimos varios a hacerle una visita. Y la verdad es que El Sol se había echado a perder en ese tiempo. No se cuidaba y tenía la casa que parecía que se la había alquilado al mismísimo señor Diógenes. Para entrar tuvimos que hacernos paso entre una barricada de cajas de pizza. La casa tenía tanto polvo, que al entrar en el dormitorio tuvimos una sensación muy similar a la que tuvo que tener Howard Carter cuando entró en la tumba de Tutankamón. Sólo que en vez de sarcófago y máscara mortuoria, ahí estaba El Sol en la cama con la cabeza vendada. Y es que El Sol se pasaba el día tirado en la cama sin hacer nada. Para contar las veces que se había echado un poco de agua por encima te sobraba una mano y seis dedos. Y decir que en su periodo de convalecencia su vida sexual estaba libre de polvo y paja era una verdad a medias. Y es que el chaval dormía como el niño Jesús, entre pajillas.
Realmente estaba muy alicaído, hasta sus debilidades eran más fuertes que él. Intentamos subirle el ánimo, pero aquello era más difícil que darse de baja del ADSL. Por su cabeza rondaban pensamientos tétricos, como suicidarse o hacerse del club de fans de Karmele Marchante. Creía firmemente que lo único que podría aplacar su sufrimiento era la muerte...
Y en efecto, así fue. La muerte, pero no la suya, sino la de un familiar lejano que le había nombrado único heredero de una fortuna. Así que lo primero que hizo El Sol fue gastarse parte del dinero en aquello que le devolvería su belleza perdida: se compró un Ferrari. Desde entonces, no hay chica que se le resista y El Sol ha vuelto a salir. Y es que como dice un sabio amigo mío: la salud va y viene, lo importante, es el dinero...